Rodeada de vegetación y calma, la casa cuenta con un jardín amplio y cuidado, perfecto para relajarse, leer a la sombra, jugar a la Rana o simplemente escuchar el canto de los pájaros.
El comedor al aire libre invita a desayunos bajo el sol, comidas entre risas o cenas tranquilas bajo las estrellas. Y si el día se alarga, la barbacoa se convierte en el centro de reunión y sabor.
Desde lo alto de Sobron, la casa regala impresionantes vistas a la montaña y al entorno natural que la rodea. Cada amanecer ilumina las cumbres, cada atardecer tiñe el valle de tonos dorados. Un paisaje abierto y sereno que invita a contemplar… y a sentirte parte de él.
Y como guiño a nuestras raíces, encontrarás también una Txalaparta: instrumento tradicional vasco que pone música a los momentos compartidos y celebra el vínculo con la tierra.